¡Cómo podría olvidarte si contigo toqué el cielo!

Alcanzo lugares inalcanzables.

Cómo cualquier buen compañero debe hacerte sentir

En una escena famosa de la película nominada al Oscar Jerry Maguire, el apuesto actor principal Jerry – un exitoso y apuesto agente deportivo interpretado por Tom Cruise – regresa repentinamente a su esposa separada. Proclama a Dorothy, representada por Renée Zellweger, “Me completas”. Tocada y con los ojos llorosos después de su declaración, ella se queda pasmada y le dice: “Me tuviste en el saludo.”

Ahora contrasta esta famosa escena con otra igualmente popular de otra película aclamada por la crítica, As Good as It Gets, en la que Jack Nicholson interpreta a Melvin, un escritor cascarrabias. Está en una cita con Carol, una camarera cálida e ingeniosa representada por Helen Hunt. Carol le comenta a Melvin que cuando lo conoció por primera vez, “Pensé que eras guapo, pero luego hablaste”. Hasta este punto, su relación ha estado luchando en el mejor de los casos – ciertamente no lo que se dice que es un romance de libro de cuentos. A pesar de sus mejores intenciones, Melvin suele molestar a Carol en lugar de levantarle el ánimo. En lo que parece un último intento de ganársela, le dice: “Me haces querer ser un hombre mejor”. Se queda sin habla.

Estas dos famosas escenas de movimiento, que discutimos en nuestro nuevo libro, Happy Together: Usando la Ciencia de la Psicología Positiva para Construir el Amor Que Dura, presentan dos razones marcadamente diferentes para estar en una relación. Jerry siente que Dorothy es su otra mitad, y no está completo sin ella, mientras que Melvin quiere estar con Carol porque ve su bondad, que lo motiva a ser mejor él mismo.

Tómese un momento para reflexionar sobre su propia relación romántica – o en la que le gustaría estar – y sus razones para estar en ella. ¿Son esas motivaciones más similares a las de Jerry o Melvin?

“Tú me completas.”

Las motivaciones de Jerry parecen ser sinónimas de lo que podemos pensar como un romance de libro de cuentos – la noción romántica de que hay una persona ideal en algún lugar por ahí que nos “completará” y nos llevará a ser felices para siempre. Este concepto popular de un alma gemela ocupa un lugar destacado en la literatura, la poesía, la religión y la filosofía. A menudo se le llama esa profunda conexión que tenemos con alguien que sentimos que inmediatamente nos “atrapa” como nadie lo hizo y como nadie más podría hacerlo. A veces es amor a primera vista. Nosotros, por supuesto, experimentamos y apreciamos las conexiones profundas. Y entendemos que pueden ocurrir al principio de una relación.

Sin embargo, también nos damos cuenta de que puede haber peligros si estamos buscando un alma gemela que esperamos que nos complete para siempre. Un peligro es que nos lleve a pensar que nuestra pareja perfecta está en algún lugar ahí fuera, y que el destino nos unirá. Esta visión no implica ninguna acción intencional por nuestra parte, sino que nos lleva a esperar a que caiga un rayo romántico. Podemos ver que esta idea no es saludable en el sentido de que no nos anima a trabajar en nuestro propio desarrollo personal o a practicar las habilidades interpersonales necesarias para prepararnos para una relación. (Como mencionamos en nuestro primer post, “felices para siempre” no sucede así como así. Requiere trabajo.)

Otro posible escollo de la noción de que alguien nos “complete” es que puede conducir a la codependencia, en la que llegamos a depender de esa persona para todas nuestras necesidades. En lugar de crecer y aprender, nos apoyamos en esa persona para compensar lo que nos falta. No maduramos, y nuestra relación se estanca. Sin embargo, las relaciones saludables se caracterizan por un tipo de interdependencia. En lugar de “completarnos”, nuestros socios nos “complementan”. En este tipo de relación, nos mantenemos firmes y abiertos el uno al otro. Nos sentimos íntegros en nosotros mismos, apreciando al mismo tiempo las fortalezas de nuestro socio, y nos beneficiamos de un mutuo dar y recibir apoyo. Crecemos individualmente y en pareja.

¿Jerry contra Melvin?

Si tuvieras que predecir qué relación prosperaría, ¿sería la de Jerry o la de Melvin? Mientras que la proclamación de Jerry es apasionada, su motivación es auto-orientada. Él valora a Dorothy instrumentalmente, porque ella lo completa. Sospechamos que si ella deja de completarlo, él dejará de amarla.

Nuestras apuestas son sobre Melvin y Carol, cuya relación se basa en la bondad. Como argumentaba Aristóteles, este tipo de amistad es ideal, y por eso hemos acuñado una relación “aristotélica”. Melvin ve la bondad en Carol, en la forma en que interactúa con sus clientes en el trabajo y cuida amorosamente a su hijo enfermo, sin mencionar la tierna forma en que lo trata, en lugar de simplemente tolerarlo. Melvin valora esta bondad, y le motiva a ser mejor él mismo.

Como explica Aristóteles, cuando estamos en compañía de personas con buen carácter, tendemos a mejorar nuestro carácter también. El psicólogo social Jonathan Haidt se refiere a estas experiencias como conmovedoras o “elevadas” al ver “actos de virtud o belleza moral”. La elevación, una emoción que “eleva al otro”, produce sentimientos cálidos en nosotros, abre nuestros corazones y desplaza nuestro enfoque de nosotros mismos hacia los demás.

Esto es lo que Melvin experimentó. La bondad de Carol tuvo un efecto visceral y virtuoso en él. Al final de la película, vemos una gran diferencia en él. El personaje que una vez se involucró con el corazón endurecido ahora muestra compasión hacia su prójimo y de hecho se ha convertido en un hombre mejor.

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